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Corazon Devoto

Santos del Día

Santos del Día

¿Qué es el Santoral Católico y por qué es relevante?

El santoral católico es el calendario que recoge los días en que la Iglesia celebra a los santos, beatos y mártires reconocidos oficialmente. Cada jornada se asocia a uno o más santos, cuya vida, obras o martirio son conmemorados como ejemplo de fe y entrega a Dios. Además, muchas comunidades, parroquias y familias celebran de forma especial el día de su santo patrono o del santo que lleva su mismo nombre, lo que refuerza la identidad personal y cultural dentro de la fe católica.

🙏 Lista de Santos del día 🙌

San Emeterio de Calahorra

En Calahorra, en la Hispania Tarraconense, santos Emeterio y Celedonio, los cuales, estando cumpliendo la milicia en los campamentos junto a León, en la provincia de Galicia, por confesar el nombre de Cristo al inicio de la persecución fueron conducidos a Calahorra y allí coronados con el martirio (c. s. IV).

Beato Pedro Renato Rogue

En Vannes, de la Bretaña Menor, en Francia, beato Pedro Renato Rogue, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que en tiempo de la Revolución Francesa, rechazando el injusto juramento impuesto al clero, permaneció secretamente en la ciudad, para atender con su ministerio a los fieles, y finalmente, condenado a la pena capital, descansó en la misericordia del Señor en la misma iglesia donde celebraba los sagrados misterios.

Beato Miguel Pío Fasoli da Zerbo

En Gondar, en Etiopía, beatos Liberato Weiss, Samuel Marzorati, y Miguel Pío Fasoli da Zerbo, presbíteros, de la Orden de los Hermanos Menores y mártires, que murieron lapidados a causa de la fe católica.

San Marino de Cesarea

En Cesarea de Palestina, santos Marino, soldado, y Asterio, senador, mártires bajo el emperador Galieno. El primero, delatado que era cristiano por un compañero envidioso, profesó su fe ante el juez con palabras muy claras y, decapitado, alcanzó la corona del martirio. Asterio, por haber honrado el cuerpo del mártir extendiendo por debajo la propia veste con que se cubría, mereció a su vez ser martirizado (c. 260).

San Asterio, senador y mártir

En Cesarea de Palestina, santos Marino, soldado, y Asterio, senador, mártires bajo el emperador Galieno. El primero, delatado que era cristiano por un compañero envidioso, profesó su fe ante el juez con palabras muy claras y, decapitado, alcanzó la corona del martirio. Asterio, por haber honrado el cuerpo del mártir extendiendo por debajo la propia veste con que se cubría, mereció a su vez ser martirizado (c. 260).

San Eutropio de Amasea

En Amasea, en el Ponto, santos Cleónico y Eutropio, mártires en la persecución bajo el emperador Maximiano, siendo procurador Asclepiódato (s. IV).

Santa Teresa Eustoquio Verzeri

En Brescia, en Lombardía, santa Teresa Eustoquio (Ignacia) Verzeri, virgen, fundadora del Instituto de las Hijas del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Beato Pedro Geremia

En Palermo, en Sicilia, beato Pedro Geremia, presbítero de la Orden de Predicadores, que, confirmado por san Vicente Ferrer en el ministerio de la palabra de Dios, se entregó del todo a la salvación de las almas.

Beato Inocencio de Berzo Scalvinoni

En Bérgamo, de Lombardía, en Italia, beato Inocencio de Berzo (Juan) Scalvinoni, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que brilló por su eximia caridad difundiendo la palabra de Dios y escuchando las confesiones.

San Celedonio de Calahorra

En Calahorra, en la Hispania Tarraconense, santos Emeterio y Celedonio, los cuales, estando cumpliendo la milicia en los campamentos junto a León, en la provincia de Galicia, por confesar el nombre de Cristo al inicio de la persecución fueron conducidos a Calahorra y allí coronados con el martirio (c. s. IV).

Beato Federico de Frisia

En Frisia, beato Federico, presbítero, que siendo párroco en la ciudad de Hallum, llegó a ser después abad del monasterio de Mariengaarde, de la Orden Premostratense.

San Winwaleo

En la península de Armórica (Bretaña), san Winwaleo, primer abad de Landevenec, del cual la tradición narra que era discípulo de san Budoco en la isla de Lavret, y que con su vida ilustró la regla monástica.

Beato Jacobino de Canepacci

En Vercelli, en el Piamonte, beato Jacobino de'Canepacci, religioso de la Orden de los Carmelitas, preclaro por su dedicación a la oración y la penitencia.

San Ticiano, obispo

En Brescia, en la región de Venecia, san Ticiano, obispo (c. 526).

Santa Catalina Drexel

En Filadelfia, del estado de Pensilvania, en los Estados Unidos de Norteamérica, santa Catalina Drexel, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento y utilizó los bienes de su herencia con largueza y benignidad, en educar y ayudar a indios y negros.

Santa Artelaides

En Benevento, en la Campania, santa Artelaides, virgen (c. 570).

Santa Cunegunda

En el monasterio de Kaufungen, en Hesse, santa Cunegunda, que aportó muchos beneficios a la Iglesia junto con su cónyuge, el emperador san Enrique, y tras la muerte de éste abrazó la vida cenobítica en el monasterio donde se había retirado. Al morir hizo a Cristo heredero de todos sus bienes y su cuerpo fue colocado junto a los restos de san Enrique, en Bamberg (1033/ 1039).

San Anselmo de Nonántola

En Nonántola, en la Emilia, san Anselmo, fundador y primer abad de este monasterio, en el que durante cincuenta años promovió la disciplina monástica, tanto con sus preceptos como en el ejercicio de las virtudes.

¿Por qué se celebra un santo cada día?

La celebración diaria de santos tiene una larga tradición en el cristianismo. Cada día del año se dedica a conmemorar al menos un santo, lo que permite mantener viva su memoria y fomentar la devoción entre los fieles. Esta práctica también recuerda que la santidad es un camino abierto a todos y que, en la diversidad de santos —desde mártires hasta monjes, madres de familia o médicos—, se refleja la riqueza de la fe vivida en distintas vocaciones.

¿Qué significa ser santo en la Iglesia Católica?

Ser santo no implica perfección humana, sino haber vivido una vida de virtud heroica, entrega a los demás y amor profundo por Dios. La Iglesia declara como “santos” a aquellos que, tras un proceso de canonización, son considerados modelos de vida cristiana. Su ejemplo se propone como inspiración para los fieles, mostrando que es posible vivir con santidad en cualquier época, lugar o circunstancia.