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Corazon Devoto

Fiesta de la Sagrada Familia: El Modelo Divino que Habitó Nuestros Problemas

Pintura clásica de la Sagrada Familia en el taller de Nazaret: San José carpintero, la Virgen María y el Niño Jesús en un ambiente de paz y trabajo cotidiano. Modelo de santidad familiar
Datos Rápidos: Fiesta de la Sagrada Familia
📆 Fecha Domingo dentro de la Octava de Navidad (o 30 de dic.)
Rango Fiesta Litúrgica
🎨 Color Blanco
📜 Institución Papa León XIII (1893)
👨‍👩‍👦 Miembros Jesús (Hijo), María (Madre), José (Custodio)
🙏 Patronazgo Familias cristianas, vida doméstica
✝️ Mensaje Dios habita en nuestras familias reales
💡 El Secreto Recuperar el asombro diario en familia (Papa Francisco)
📖 Lecturas Lucas 2:22-40; Mateo 2:13-23

La Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José nos invita a contemplar el misterio más íntimo de la Encarnación: Dios eligió nacer en una familia real, con sus dificultades, pobreza y sufrimientos. No vino a un palacio perfecto, sino al hogar humilde de un carpintero y una joven virgen de Nazaret.

Esta celebración litúrgica, instituida formalmente por el Papa León XIII en 1893, honra a Jesús, María y José como modelo de santidad familiar. Pero no porque estuvieran libres de problemas, sino porque pusieron a Dios en el centro de sus vidas cotidianas.

Ilustración de la vida oculta de Jesús en Nazaret caminando junto a María y José al atardecer, representando los años de silencio antes de su vida pública.
La mayor parte de la vida del Redentor transcurrió en el silencio de lo ordinario, enseñándonos que la santidad se teje en el día a día
Indice

¿Qué Celebramos Realmente en Esta Fiesta?

La Natividad del Señor nos mostró el nacimiento de Cristo en Belén. Ahora, la Fiesta de la Sagrada Familia nos permite contemplar los años ocultos de Jesús en Nazaret, ese largo silencio que precedió su vida pública.

Durante treinta años, el Hijo de Dios vivió como cualquier hijo de familia. Obedeció a sus padres, aprendió el oficio de carpintero junto a José, y compartió la mesa con María cada atardecer.

La Iglesia ve en esta familia un triple significado:

Primero, son modelo de santidad ordinaria. La mayor parte de la vida de Jesús transcurrió en lo cotidiano: el trabajo manual, las comidas familiares, las fiestas judías, el cuidado del hogar.

Segundo, son “Iglesia doméstica”. San Juan Pablo II enseñó que cada familia cristiana está llamada a ser un reflejo imperfecto pero real de la comunión trinitaria. Donde hay amor auténtico, allí habita Dios.

Tercero, son consuelo para nuestras imperfecciones. Esta familia no vivió en una burbuja de perfección. Conocieron la persecución, el exilio, la pobreza y el dolor. Y precisamente por eso pueden acompañarnos en nuestras propias luchas.

El “Secreto” del Papa Francisco: Recuperar el Asombro en Familia

En su Ángelus del 31 de diciembre de 2023, el Papa Francisco compartió una reflexión profunda sobre el Evangelio de la Presentación en el Templo. Allí descubrió una paradoja que deberíamos grabar en nuestros corazones.

La familia de Dios llegó al templo en pobreza (ofrecieron dos tórtolas, la ofrenda de los pobres según Levítico 12:8). Y partieron del templo cargados de sufrimiento: el anciano Simeón profetizó que una espada atravesaría el alma de María.

¿Qué nos enseña esto? Que Dios no evita nuestras dificultades familiares. No las elimina mágicamente. Sino que las habita con nosotros. Entra en nuestros problemas reales y los transforma desde dentro.

Dios Habita en Nuestros Problemas Reales

Francisco insiste en que la Sagrada Familia no era una “familia de postal” sin conflictos. Eran refugiados que huyeron a Egipto para salvar la vida del Niño. Fueron incomprendidos cuando Jesús se quedó en el templo a los doce años. Vivieron con la angustia de no entender completamente el plan de Dios.

Sin embargo, tenían un secreto que los mantenía unidos: el asombro.

“El asombro te lleva a la ternura”, dice el Papa. Es la capacidad de no acostumbrarse a lo ordinario. De mirar cada día con ojos nuevos el milagro de tener una familia.

Tres Ejercicios Prácticos de Asombro

Detalle artístico que muestra la mirada de ternura y asombro de la Virgen María y San José hacia el Niño Jesús, reflejando el amor familiar
“El asombro te lleva a la ternura”, nos recuerda el Papa Francisco. Recuperar esa mirada nueva sobre nuestros seres queridos es el secreto para vencer la rutina

El Santo Padre propone tres preguntas concretas para revivir el asombro en nuestros hogares:

1. Para los esposos: “¿Cuándo fue la última vez que miraste a tu cónyuge con ternura?” No con indiferencia o rutina, sino con ese asombro original del enamoramiento. Contemplar en el otro el don que Dios te dio.

2. Para los padres: “¿Encuentran tiempo para jugar con sus hijos?” Jugar no es perder el tiempo, es entrar en su mundo con asombro infantil. Es reconocer que esos niños son milagros vivientes, no proyectos que gestionar.

3. Para los hijos: “¿Valoras la sabiduría de tus abuelos?” Los ancianos guardan memoria, experiencia y fe probada. Escucharlos con asombro es conectar con las raíces de la familia.

Francisco concluye: “Asombrarse en familia” es el antídoto contra la indiferencia, el cansancio y la frialdad que pueden infiltrarse en nuestros hogares.

José: El Custodio Silencioso del Redentor

San José enseñando el oficio de carpintero al joven Jesús. Representación de su paternidad real, custodia y rol de educador en la Sagrada Familia
San José ejerció una paternidad real y plena, no biológica pero sí de corazón, autoridad y afecto, siendo el custodio fiel de los tesoros de Dios

San José ocupa un lugar único en la historia de la salvación. Aunque no es el padre biológico de Jesús (concebido por obra del Espíritu Santo), es su padre legal y educador.

La teología católica, especialmente desde la encíclica Redemptoris Custos de Juan Pablo II, destaca que la paternidad de José fue real y plena en cuanto a autoridad, afecto y formación. Jesús mismo lo habría llamado “Abba” (Padre), el término arameo más íntimo y cariñoso.

¿Era José un Anciano?

El arte medieval a menudo representa a José como un hombre muy mayor, con barba blanca y aspecto frágil. Esta tradición surgió para enfatizar la virginidad de María, pero no tiene base histórica sólida.

La realidad es que José debió ser un hombre joven y fuerte. Tuvo que:

  • Realizar el arduo viaje de Nazaret a Belén con María embarazada
  • Huir precipitadamente a Egipto cargando con un recién nacido
  • Sobrevivir años de exilio en tierra extranjera
  • Trabajar como carpintero (un oficio físicamente exigente)
  • Proteger y proveer para su familia en condiciones difíciles

La expresión “amor virginal incomparable” que usa Juan Pablo II no significa frialdad, sino una entrega total sin egoísmo. José amó a María con ternura conyugal plena, pero su amor fue tan puro que respetó perfectamente el misterio de su virginidad perpetua.

El Cumplimiento de la Profecía Davídica

José era descendiente directo del rey David. Por eso, al adoptar legalmente a Jesús como su hijo, le transmitió los derechos dinásticos necesarios para cumplir las profecías mesiánicas. El Mesías debía ser “Hijo de David”, y lo fue gracias a la paternidad legal de José.

Esta es la razón por la que ambos evangelios de la infancia (Mateo y Lucas) dedican espacio a la genealogía que conecta a Jesús con David a través de José.

María: La Madre que Guardaba Todo en Su Corazón

María no es simplemente “la madre de Jesús” en sentido biológico. Es Madre de Dios (Theotokos) porque su Hijo es Dios mismo encarnado. Esta verdad, definida en el Concilio de Éfeso (431 d.C.), es fundamental para nuestra fe.

La Espada que Atravesó Su Alma

La profecía de Simeón en el templo fue lapidaria: “Una espada atravesará tu propia alma” (Lucas 2:35). María supo desde el principio que su “sí” a Dios incluiría sufrimiento compartido.

Ella vivió ese dolor en etapas:

  • La huida a Egipto como refugiada
  • La pérdida de Jesús en el templo durante tres días angustiosos
  • La incomprensión de su misión durante la vida pública de su Hijo
  • Y finalmente, la agonía suprema al pie de la cruz

Sin embargo, nunca perdió la fe. Guardaba todos estos acontecimientos en su corazón, meditándolos en silencio (Lucas 2:19, 51). Esta actitud contemplativa es modelo para todo cristiano que enfrenta el misterio del sufrimiento.

¿Tuvo María Otros Hijos?

Una pregunta frecuente que debemos aclarar con doctrina sólida: No, María no tuvo otros hijos.

Cuando los evangelios mencionan a los “hermanos de Jesús” (Mateo 13:55, Marcos 6:3), usan el término griego adelphoi que en el contexto cultural judío abarca a primos, parientes cercanos o miembros del clan familiar. El arameo y el hebreo no tenían palabras específicas para “primo”, por lo que usaban “hermano” en sentido amplio.

La Iglesia católica, basándose en la Tradición Apostólica ininterrumpida y en pasajes como Juan 19:26-27 (donde Jesús confía María a Juan, lo cual sería impensable si ella tuviera otros hijos), enseña la virginidad perpetua de María: antes, durante y después del parto.

La Vida Oculta en Nazaret: El Mayor Silencio de la Historia

Nazaret era una aldea insignificante de Galilea. Su mismo nombre significa “separado” o “rama” (como vástago de un árbol). Los judíos de Judea la despreciaban, como refleja la pregunta de Natanael: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Juan 1:46).

Y sin embargo, de ese pueblo olvidado surgió el Salvador del mundo.

Durante casi treinta años, Jesús vivió allí en silencio. Trabajó como tekton (carpintero o artesano de la construcción) junto a José. Aprendió las Escrituras en la sinagoga local. Participó en las fiestas de Israel. Ayudó a María en las tareas del hogar.

El Valor de lo Ordinario

Este largo período de vida oculta nos enseña que la santidad no requiere actos heroicos constantes. La mayor parte de nuestra vida, como la de Jesús, transcurrirá en lo ordinario:

  • El trabajo diario
  • Las comidas en familia
  • Las conversaciones cotidianas
  • Los pequeños sacrificios de cada día

Nazaret nos grita que Dios santifica lo común. Que la oración mientras lavas los platos tiene el mismo valor que la oración en una catedral. Que el trabajo honesto es liturgia. Que el amor paciente en familia es apostolado.

La Huida a Egipto: Cuando la Sagrada Familia Fue Refugiada

Escena nocturna de la Huida a Egipto de la Sagrada Familia. San José guía a la Virgen y al Niño a través del desierto para escapar de Herodes, reflejando la realidad de los refugiados
La Sagrada Familia no fue ajena a la persecución y el exilio. Dios no evitó sus problemas, sino que los habitó con ellos en medio de la incertidumbre

Uno de los episodios más dramáticos de la Sagrada Familia es su huida a Egipto narrada en Mateo 2:13-15.

Herodes el Grande, paranoico y cruel, ordenó la masacre de todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores. Quería eliminar a cualquier posible “rey de los judíos” que amenazara su poder.

Un ángel advirtió a José en sueños: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise” (Mateo 2:13).

La Obediencia Inmediata de José

José no dudó ni hizo preguntas. Esa misma noche partió. Tomó a María y al Niño y emprendió un viaje de aproximadamente 500 kilómetros a través del desierto del Sinaí.

Imaginemos las condiciones: viajar de noche para no ser detectados, cargar con un bebé recién nacido, dejar atrás su taller, su hogar, todo lo conocido. José confió totalmente en Dios, aunque no entendiera por qué el Mesías debía huir como un delincuente.

Esta escena nos recuerda que la fe no elimina la incertidumbre. José tuvo que caminar en la oscuridad, literal y figuradamente, confiando solo en la palabra del ángel.

Egipto: Tierra de Exilio y Símbolo Profético

Mateo ve en este episodio el cumplimiento de la profecía de Oseas 11:1: “De Egipto llamé a mi hijo”. Jesús revive la experiencia del pueblo de Israel: baja a Egipto en tiempos de peligro y Dios lo llama de vuelta a la Tierra Prometida.

Pero hay algo más profundo: Jesús se identifica con los refugiados de todas las épocas. Con los desplazados, los perseguidos, los que deben abandonar su patria para salvar la vida. La Sagrada Familia conoció el sabor amargo del exilio.

Permanecieron en Egipto varios años (probablemente entre dos y cuatro), hasta que murió Herodes. Solo entonces el ángel autorizó el regreso: “Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño” (Mateo 2:20).

La Sagrada Familia como “Iglesia Doméstica”

El Concilio Vaticano II recuperó una expresión de los primeros cristianos: la familia es “Iglesia doméstica” (Ecclesia domestica). Esto no es una simple metáfora poética, sino una realidad teológica profunda.

¿Qué Significa Ser “Iglesia Doméstica”?

Significa que en la familia cristiana se viven, en escala íntima, las mismas dimensiones de la Iglesia universal:

1. Dimensión Profética: La familia anuncia el Evangelio con palabras y obras. Los padres son los primeros catequistas de sus hijos. El hogar es escuela de fe.

2. Dimensión Sacerdotal: La familia ofrece el culto de la vida cotidiana a Dios. La mesa familiar puede convertirse en altar cuando se bendice la comida. La oración en familia es liturgia doméstica.

3. Dimensión Real (Servicio): La familia sirve a la vida y al amor. Acoge, perdona, cuida, educa. Es espacio de misericordia donde aprendemos a amar gratuitamente.

El Modelo Trinitario

Representación teológica de la Sagrada Familia como reflejo e imagen de la Santísima Trinidad, modelo de la comunión de amor divino
La familia cristiana es “Iglesia doméstica” e imagen de la Trinidad, llamada a ser un reflejo visible de la comunión de amor de Dios en la tierra

La exhortación apostólica Familiaris Consortio de Juan Pablo II enseña que la familia es imagen de la Trinidad. No una copia exacta (eso sería imposible), sino un reflejo lejano:

  • Como el Padre ama eternamente al Hijo y el Hijo al Padre
  • Como ese amor mutuo es tan real que es una Persona (el Espíritu Santo)
  • Así, en la familia, el amor de los esposos se hace tan fecundo que genera nueva vida

El hijo no es un “producto” de los padres, sino el fruto visible de su amor. Un amor que se desborda y crea una nueva persona llamada a la comunión eterna.

Por eso, atacar a la familia es atacar la imagen misma de Dios en la creación. Defender la familia es defender el plan original del Creador.

Nazaret Hoy: El Llamado a la Santidad Doméstica

En nuestros días, la vida familiar enfrenta desafíos sin precedentes:

  • El ritmo frenético que no deja tiempo para estar juntos
  • Las pantallas que aíslan a cada miembro en su propio mundo
  • La cultura que promueve el individualismo sobre la comunión
  • Las heridas del pasado que dificultan amar sanamente

La Sagrada Familia no nos ofrece soluciones mágicas. No encontraremos en Nazaret un manual de cinco pasos para la familia perfecta. Pero sí encontramos algo más profundo: la presencia de Dios en medio de lo real.

Tres Actitudes de Nazaret para Hoy

1. La Oración en Familia
En Nazaret rezaban juntos. Celebraban el Shabbat cada viernes al atardecer. Recitaban los salmos. Peregrinaban al templo de Jerusalén.

Hoy podemos:

  • Rezar el Rosario (o al menos un misterio) juntos
  • Bendecir la mesa antes de comer
  • Leer un pasaje bíblico corto cada noche
  • Hacer una visita familiar al Santísimo los domingos

No hace falta ser perfectos. Cinco minutos de oración real valen más que una hora de distracción piadosa.

2. El Trabajo Dignificado
José enseñó a Jesús que el trabajo manual no es maldición, sino colaboración con el Padre Creador. Cada mesa que construían era una pequeña liturgia.

Hoy podemos:

  • Enseñar a los hijos a ver el estudio como su “trabajo” ante Dios
  • Ofrecer el trabajo profesional cada mañana antes de salir
  • Evitar la queja constante sobre las obligaciones
  • Trabajar con excelencia como testimonio cristiano

3. El Amor Paciente
María y José no se amaron por sentimentalismo, sino por decisión diaria. El amor conyugal es ante todo una decisión de la voluntad sostenida por la gracia.

Hoy podemos:

  • Practicar el perdón inmediato en las pequeñas ofensas
  • Mirar al cónyuge como don de Dios, no como proyecto a corregir
  • Reservar tiempo de calidad (no solo tiempo “sobrante”) para la pareja
  • Pedir la intercesión de la Sagrada Familia en momentos de crisis

La Profecía de Simeón: La Espada del Dolor Compartido

La Presentación de Jesús en el Templo. El anciano Simeón profetiza a la Virgen María que una espada de dolor atravesará su alma
La profecía de Simeón nos recuerda que la santidad no excluye el sufrimiento. María fue invitada desde el principio a compartir la misión redentora de su Hijo, incluso en el dolor

El Evangelio de Lucas (2:22-35) narra un episodio clave: la presentación de Jesús en el templo cuarenta días después de su nacimiento.

Allí, un anciano justo llamado Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó al Niño en sus brazos y pronunció el célebre Nunc Dimittis: “Ahora, Señor, puedes dejar que tu siervo muera en paz”.

Pero después de bendecir a la familia, Simeón se dirigió específicamente a María con palabras proféticas y terribles:

“Este niño será ocasión de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción. Y a ti misma, una espada te atravesará el alma” (Lucas 2:34-35).

El Dolor No Excluye a los Santos

Esta profecía destroza cualquier ilusión de que la santidad garantiza una vida sin sufrimiento. María, la más santa de todas las criaturas, fue también la que más sufrió.

La “espada” comenzó a clavarse desde temprano:

  • Cuando debió huir a Egipto en la noche
  • Cuando perdió a Jesús durante tres días en Jerusalén
  • Cuando su Hijo inició su ministerio público y ella debió soltarlo
  • Y finalmente, cuando lo vio morir clavado en la cruz

María no fue eximida del dolor. Al contrario, fue invitada a compartir la pasión redentora de su Hijo. Su “sí” en la Anunciación incluyó este “sí” al sufrimiento redentor.

El Consuelo para Nuestras Familias

Esta realidad es tremendamente consoladora para nuestras familias heridas. Significa que:

  • El dolor no es señal de que Dios nos ha abandonado. La Sagrada Familia sufrió, y Dios estaba con ellos.
  • No hay que fingir que todo está bien. Podemos presentarle a Dios nuestras crisis familiares reales, sin máscaras.
  • El sufrimiento puede tener sentido redentor. María unió su dolor al de Cristo y se convirtió en corredentora. Nosotros también podemos ofrecer nuestras cruces familiares por la salvación del mundo.

Como dijo el Papa Francisco en su Ángelus: “Dios no vino a evitar nuestros problemas, sino a habitarlos con nosotros.”

Oración Final a la Sagrada Familia

Cerramos este artículo con una oración tradicional, enriquecida por la espiritualidad del asombro que nos enseña Francisco:

Jesús, María y José,
en ustedes contemplamos el modelo de familia
que Dios soñó desde el principio.

Jesús, enséñanos a poner a Dios en el centro de nuestro hogar,
como Tú lo hiciste durante treinta años de silencio en Nazaret.
Que nuestro trabajo cotidiano sea oración,
y nuestra obediencia, alabanza.

María, acompáñanos en el dolor inevitable de la vida familiar.
Cuando la espada atraviese nuestra propia alma,
enséñanos a guardar todo en el corazón,
confiando en que Dios saca bien del mal.

José, custodio silencioso del Redentor,
danos tu fe para obedecer sin entender,
tu fortaleza para proteger a los más débiles,
y tu ternura para amar con pureza.

Sagrada Familia,
ayúdennos a recuperar el asombro en nuestro hogar.
Que miremos cada día a nuestro cónyuge con ternura renovada.
Que encontremos tiempo para jugar con nuestros hijos.
Que valoremos la sabiduría de nuestros mayores.

Que nuestro hogar sea Iglesia doméstica,
donde se reza, se perdona, se sirve y se ama
no por sentimiento cambiante,
sino por decisión diaria sostenida en la gracia.

Amén.

Para Seguir Profundizando

Si este artículo te ayudó a comprender mejor el misterio de la Sagrada Familia, te invitamos a explorar otros contenidos relacionados en Corazón Devoto:

  • Conoce más sobre el contexto del nacimiento de Jesús en nuestro artículo sobre la Natividad del Señor
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Que la Sagrada Familia bendiga tu hogar y lo llene de asombro cada día.

Artículo actualizado: Diciembre 2025
Basado en: Magisterio Pontificio, EWTN, Encíclicas Papales

Este artículo ha sido redactado basándose en fuentes de máxima autoridad católica:

Magisterio Pontificio:

  • Papa Francisco – Ángelus del 31 de diciembre de 2023 (Vatican.va)
  • San Juan Pablo II – Encíclica Redemptoris Custos (Sobre la figura y misión de San José)
  • San Juan Pablo II – Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (Sobre la misión de la familia cristiana)
  • Papa León XIII – Institución formal de la Fiesta de la Sagrada Familia (1893)

Documentos del Magisterio:

  • Concilio Vaticano II – Constitución Dogmática Lumen Gentium (Sobre la Iglesia)
  • Catecismo de la Iglesia Católica – Secciones sobre el Cuarto Mandamiento y la familia

Fuentes Bíblicas:

  • Evangelio según San Mateo (Capítulos 1-2: Genealogía, Nacimiento, Huida a Egipto)
  • Evangelio según San Lucas (Capítulos 1-2: Anunciación, Natividad, Presentación en el Templo)
  • Evangelio según San Juan (Capítulo 19: María al pie de la cruz)
  • Libro de Oseas 11:1 (Profecía “De Egipto llamé a mi hijo”)

Recursos Católicos de Autoridad:

  • EWTN (Eternal Word Television Network) – Sección de Fiestas Litúrgicas y Teología Sacramental
  • Concilio de Éfeso (431 d.C.) – Definición dogmática de María como Theotokos (Madre de Dios)

❓ PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

  • 1. ¿Cuándo se celebra la Fiesta de la Sagrada Familia?

    Se celebra el domingo dentro de la Octava de Navidad (entre el 25 de diciembre y el 1 de enero). Si no hay domingo en ese período (cuando Navidad cae en domingo), se celebra el 30 de diciembre.

  • 2. ¿Quiénes conforman la Sagrada Familia?

    La conforman Jesús (Hijo de Dios encarnado), María (Madre de Dios, siempre Virgen) y José (Custodio del Redentor y padre legal de Jesús).

  • 3. ¿José era el padre biológico de Jesús?

    No. Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo. José es su padre legal y educador, ejerciendo una paternidad real en cuanto a autoridad, afecto, protección y formación humana.

  • 4. ¿María tuvo otros hijos además de Jesús?

    No. La Iglesia católica enseña la virginidad perpetua de María. Los “hermanos de Jesús” mencionados en los evangelios eran primos o parientes cercanos, lo cual concuerda con la costumbre lingüística judía y semítica de la época.

  • 5. ¿Por qué la Sagrada Familia huyó a Egipto?

    Debido a que Herodes el Grande ordenó la matanza de niños menores de dos años en Belén (los Santos Inocentes) para eliminar al “rey de los judíos”. Un ángel advirtió a José en sueños y la familia huyó a Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes.

  • 6. ¿Qué significa que la familia es “Iglesia doméstica”?

    Significa que la familia cristiana vive las mismas dimensiones de la Iglesia universal a pequeña escala: anuncia el Evangelio (dimensión profética), ofrece el culto diario a Dios y la oración (dimensión sacerdotal) y sirve al amor y al prójimo (dimensión real).

  • 7. ¿Cuál es el “secreto” de la Sagrada Familia según el Papa Francisco?

    El secreto es el asombro. El Papa Francisco enseña que debemos recuperar la capacidad de asombrarnos cada día en familia: mirando al cónyuge con ternura renovada, jugando con los hijos y valorando la sabiduría y presencia de los abuelos.

  • 8. ¿Qué significa JMJ en el contexto de la Sagrada Familia?

    JMJ son las iniciales de Jesús, María y José. Es una advocación tradicional y popular usada frecuentemente en sellos, cartas, documentos eclesiásticos y oraciones breves (jaculatorias) para invocar la protección conjunta de la Sagrada Familia.

  • 9. ¿Cuántos años vivió Jesús en Nazaret?

    Vivió aproximadamente 30 años, desde su regreso de Egipto hasta el inicio de su vida pública en el Jordán. Este largo período se conoce como “vida oculta” y nos enseña el valor inmenso de la vida cotidiana, el trabajo y la santidad ordinaria.

  • 10. ¿Por qué celebramos esta fiesta si la Biblia no la menciona?

    La fiesta litúrgica fue instituida oficialmente por el Papa León XIII en 1893 para ofrecer un modelo de santidad frente a los desafíos modernos. Aunque la Biblia no ordena celebrar “la fiesta”, sí narra la vida de la familia y honra el ejemplo sagrado que Jesús, María y José nos dejaron durante treinta años en Nazaret.

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