[…] San Francisco de Sales, que vivió pocas décadas después, fue profundamente influido por este mismo espíritu de dulzura y alegría espiritual. No es casual que Don Bosco, siglos más tarde, eligiera a San Francisco de Sales como patrón de su Congregación: el hilo de la alegría como camino de santidad conecta a estos tres gigantes de la historia de la Iglesia. […]

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